EDITORIAL

Reflexión en la Adolescencia ¿Necesitamos Sustancias Para Ser Felices?

Reflexión creada por: Melina G. Albano
EPA N° 11 Esc. Dr. Carlos Juan Rodríguez

Para comenzar esta presentación, debo decir que soy adolescente, lo que detallaré a continuación es una reflexión personal que nace en lo más profundo de mi ser, no sé si es tan racional, solo sé que desde lo que siento en mi corazón mismo, por no decir en mis entrañas.; es algo que me toca muy de cerca por lo tanto me atrevo a expresarlo en las siguientes palabras.

En primer lugar, me pregunto y me planteo: ¿qué es ser adolescente desde la perspectiva de otros adolescentes?

Adolecer, es un termino que se considera sinónimo de padecimiento, sufrimiento, dolor, etc. Esta etapa lo aprendido comienza aproximadamente a los 11 – 12 años de edad, que en forma conjunta involucra múltiples cambios en el ser, tanto en lo físico, psíquico como así también en su relación con el contexto educativo, social y a través de la influencia de los sujetos que forman parte del entorno. 

A partir de lo mencionado puedo decir que cuando tenía entre 11 y 12 años de edad, el contexto no era como el de ahora. En aquel momento todavía me compraban la Barbie de moda, esperaba a mis amigas, mis primas, mis vecinas para jugar a las muñecas o algún juego didáctico, otro de los juegos favoritos era el de ser artistas. Hoy prendes la televisión y los noticieros dan a conocer la gran cantidad de niñas y adolescentes que a edad prematura están gestando una vida en su vientre; lejos de decirlo como crítica, lo menciono porque obviamente el abuso por parte del patriarcado es el que prevalece. Si nos situamos cronológicamente desde el año 200 en adelante, dejamos de lado a ese siglo moderno o la caída del mismo, y entramos en el Siglo XXI, el cual nos trajo un sin fin de cosas y formación de nuevos sujetos en el contexto social, científico, familiar y personal. La era del consumo inyectada con la simple razón de sobre salir ante los demás. Poder demostrar que el egoísmo, lo singular es lo que prevalecería en esta etapa de la postmodernidad. 

Lo expresado anteriormente no puedo decir lo sentí o necesito hacerlo, sino que incorpore por parte de mis padres, la cultura del trabajo, se que existe aquello que quiero y también lo que merezco, pero con mayor fuerza sé y estoy convencida de que debo luchar yo misma para obtenerlo, es sacrificio, es esfuerzo, es determinación, son decisiones que implican responsabilidad y acción subjetiva. 

Entonces si, para triunfar en la vida, se requiere esfuerzo, luchar, ser buena persona, tener principios éticos y morales, responsabilidad, pues debemos hacerlo o por lo menos  intentarlo porque si podemos soñarlo también podemos lograrlo. A esto se le suma tener en cuenta la gran palabra amistad, esos valiosos seres que nos acompañan en la vida, seres que cosechamos a medida que vamos transitando. Aqui me detengo, pienso en lo que quiero y en lo que me da sensación de plenitud. Es entonces cuando me pregunto: ¿Para lograr todo lo que quiero necesito sustancias? ¿Realmente las necesito para lograr la felicidad, esa sensación de plenitud, de éxtasis fugaz? 

Por supuesto que no. La respuesta es un simple y rotundo NO. No, no lo necesito y no lo necesitamos como jóvenes demos alejarnos de ese mundo tan horrendo que se asemeja al infierno mismo. Una vez que uno se inserta en el es muy difícil poder salir, es como al oscuridad que no tiene caminos ni fin. 

Las sustancias, las drogas legales o ilegales como el alcohol, no son para socializar y hacer denotar que somos fuertes, felices y que a través de lo externo podemos destacar. 

Por lo tanto, para concluir, la felicidad no es lo que tomo, lo que tengo, como me visto, en que me destaco, etc. 

La felicidad es una construcción subjetiva, dediquémonos a formarnos, a estar al lado de personas que nos ayuden a crecer, que nos motiven, nos inspiren a avanzar, a progresar, a conquistar lo que soñamos con valores, no solo como personas sino como sujetos insertos en una sociedad que merece ir por más, con la convicción de que nada es fácil, que es verdad todo cuesta, pero también es verdad de que: 

TODO SE PUEDE

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